Maria Alejandra Lazala Bonilla
Periodista

Por: María Alejandra Lazala

Y de repente, se escucha en la radio… “¡¡Oficial!! la tradición

navideña arranca desde este momento y hasta que usted quiera, por Radio Cima…Hoy inicia el Estelar de Navidad, ¡Cima Sabor Navideño!”.

Y esa tradición que abraza y conecta con los sentimientos de la dominicanidad, comenzó con mi favorita de siempre…
“Estas navidades van a ser candela/ cógelo bien suavecito/ o sino te quemas… “.

¿Quién no se levantó de su asiento al toque de esta canción? hasta sentados movemos los pies porque el ritmo quisqueyano lo llevamos en las venas.

Al llegar la navidad, vienen a mi memoria lindos momentos compartidos al ritmo del Xilófono, flauta y saxofón, este último el protagonista de una gran historia creada por un maestro.

Sí, un maestro de fina estampa y Gloria Nacional, que revolucionó la música dominicana. Me refiero al gran Félix del Rosario.

Es tan así que hablar de Navidad en nuestro país, es hablar del maestro Félix, que a pesar de que no está con nosotros, su saxo tenor sigue entonando hermosas melodías más allá de la eternidad, llenando de orgullo y alegría el ambiente festivo de esta fecha especial.

Nacido en San Francisco de Macorís el 12 de Julio de 1933, eligiendo la música como carrera a muy temprana edad, comenzó a estudiarla a los 14 años en la Escuela Municipal de Música de su ciudad natal; luego emigró a la Ciudad de Santo Domingo y formó parte principal de la Banda de la Marina de Guerra, logrando desde allí alcanzar el rango de oficial, pasando más adelante por el Conservatorio Nacional de Música para obtener su diploma, siendo ya un consagrado y respetado músico, demostrando con esto, que el aprendizaje no tiene fecha de vencimiento.

En 1964 decidió formar su propio proyecto musical, el cual denominó “Félix del Rosario y sus Magos del Ritmo”, esta agrupación marcaría la historia de la música popular dominicana, entregando a la navidad sus principales repertorios, como son : Cascabel, Alegre Vengo, Candela, El Tren de la Navidad, De la Montaña Venimos, entre otros.


La primera vez que escuche su música a penas era una niña, pero ese estilo único e inconfundible del maestro, lograba que, como arte de magia, brincara y me fajara a bailar sus merengues. ¡Que cosa caramba! esa magia con los años llevó mis pasos hacia su familia como nuera.

El maestro entregó su vida a una gran historia de amor que dividió entre su familia y su saxo, siendo doña Nelly, su esposa, su mayor inspiración, soporte y guía, durante cuarenta y dos años de casados.

Viví momentos, los disfruté, los bailé, también los lloré en una mezcla de sentimientos encontrados, al recordar a una leyenda que entregaba todo en estas fechas, era su época favorita. Lo visualizo sentado, admirando las luces del árbol que doña Nelly decoraba con tanto amor para “su negro”.

Felix del Rosario junto al Caballo mayor Jonny Ventura

Don Félix fue un hombre ejemplar, excepcional, un gran músico, pero mejor ser humano; de impresionante sencillez, un esposo admirable, padre bondadoso y un abuelo cariñoso. Fue ejemplo de tenacidad, constancia, dedicación y perseverancia.

Su gran aporte musical ha sido dejar un legado de 28 discos de larga duración, todos arreglados por él, en el trayecto de sus 57 años dedicados a su pasión… la música. Y cada vez que llegue esta época del año el saxo del maestro retumbará en cada esquina criolla porque su magia sigue intacta y mientras exista la navidad, existirá Félix del Rosario.