Ernesto Díaz Laguardia, Consultor, Trainer & Neurocoach

 

Entrevista exclusiva a Ernesto Díaz Laguardia

Por Lily Montaño Grullón
30 de diciembre de 2017

Termina un año y nos abocamos a otro en el que deseamos materializaciones y logros, este Sentir de la Navidad va dedicado a ofrecernos algunas apreciaciones para la consecución de nuestras metas con Ernesto Díaz Laguardia, Consultor, Trainer & Neurocoach, de nacionalidad cubana, certificado Master en Programación Neurolingüística y miembro de la Asociación Internacional de Coaching (IAC).

¿Por qué empezamos el año llenos de energía con metas a cumplir y muchas veces no logramos concretar al final?

Cada inicio de año se experimenta en muchos casos como un nuevo comienzo y esto trae consigo sus propias energías: ilusión, entusiasmo, alegría. Así lo percibimos y muchas de nuestras acciones lo confirman. Desechamos lo del año anterior, pasamos revista a lo realizado antes y hacemos el propósito de no repetir experiencias, momentos difíciles o de no abandonar esta vez nuestras metas. A veces nos dejamos llevar por la corriente de amigos y conocidos que intercambian con nosotros sus ideas y deseos, aunque también hemos de decir que como seres humanos, anticipamos resultados, tenemos aspiraciones y la esperanza nos lleva a plantearnos que si no fue posible en este, será posible en el siguiente año. Puede que el ciclo se repita y llegado diciembre o mediados del próximo año, nos demos cuenta de lo lejos que estamos de nuestras metas y es que eso tiene que ver también con nuestro sistema de creencias y hábitos dominantes. Pasar de las metas a las acciones para alcanzarlas, es mucho más que escribir deseos en un cuaderno o crear un tablero de visualización que nos motive.

¿Cuál es la diferencia entre un sueño de una meta?

Algunos expertos lo han definido así: “una meta es un sueño con una fecha de caducidad”. Puedo desear saltar en paracaídas, comprar una casa nueva, completar estudios en la universidad o alcanzar mi peso idóneo. Puedo incluso verme realizando estas cosas, haciendo uso del poder de mi imaginación y emocionarme en el proceso. Cuando añado una fecha de término a todo ello, comienzo a añadir sentido de urgencia, de compromiso, de enfoque, lo que unido a lo anterior, será un buen motivo para movilizarme y tomar acción. Tenemos que estar vigilantes pues, el mundo de los sueños genera unas emociones a veces hasta más fuertes y sensaciones placenteras de un cierto tipo, que las que provoca actuar para alcanzar una meta. Ahí puede entonces haber un peligro y esta clase de soñadores terminan por no llegar a ningún sitio o despegarse tanto de la realidad, que acaben aislados o solos en el mundo que en sus cabezas y con sus discursos han creado.

¿Qué áreas de nuestra vida debemos tener presente en la elaboración de las metas para tener cierto equilibrio?

En principio todas, aunque puede ser que una persona encuentre que es clave abordar y establecer metas en un área específica de su vida por la necesidad de equilibrar y cuidar de la misma. Hay a mi modo de ver cuatro grandes dimensiones o ámbitos, en los que fijarnos al momento de hacer nuestra revisión  de vida y establecer nuestras metas para el próximo año: la dimensión personal (lo físico, emocional, espiritual); la dimensión profesional (trabajo, formación, ingresos); la dimensión familiar (pareja, hijos, relación con otros miembros de la familia) y la dimensión social (amigos, contribución a la comunidad).  Al hacer balance sobre la vida, como en una especie de rueda, podemos identificar qué dimensiones y aspectos específicos requieren nuestra mayor atención o es de donde surge un sueño que se convertirá en una nueva meta. En ocasiones poniendo atención en una dimensión, beneficiamos otras áreas de nuestras vidas, por ejemplo: atender nuestra salud física, contribuirá a nuestro mejor rendimiento en el trabajo o repercutirá en el disfrute de la relación con nuestra familia. No olvidemos que el ser humano es integral y que cambios en un área generarán cambios en otras.

 

¿Qué debemos hacer para lograr nuestras metas?

Recomiendo siempre pensar en una fórmula sencilla: ¿Qué es lo que queremos lograr y dónde estamos ahora con relación a eso que queremos? De ahí establecer qué me separa de lo que quiero y qué podría ayudarme a conseguirlo. A veces lo que nos separa de nuestra meta son principalmente nuestras programaciones mentales y nuestros pensamientos expresados como excusas, que reflejan nuestras creencias sobre nosotros y sobre nuestras metas. Esto en muchas ocasiones nos acaba frenando, paralizando o nos empuja en la dirección contraria. Otras veces son nuestras conductas repetidas o hábitos dominantes. Es bien sabido que si queremos correr un maratón, no lo podremos hacer de una vez, a menos que ya estemos entrenados, que tendremos que revisar nuestros comportamientos habituales o estrategias, cambiar unos hábitos por otros nuevos (ej. cambiar el estilo de alimentación, el entrenamiento físico, nuestro modo de respirar, el tiempo dedicado a descansar, etc) para poder preparar nuestro cuerpo y acondicionarlo, a fines de que alcancemos la meta de correr y completar la carrera.

Unido a lo anterior sugiero también rodearse de elementos que nos conecten a nuestras metas y realizar cambios en el ambiente, que aumenten la motivación y el entusiasmo. Para algunas personas funciona muy bien el tener recordatorios visuales (imágenes, frases, objetos), para otras funcionan mejor contar con una canción o varias canciones,  que cada mañana o a lo largo del día les anime e impulsen a tomar acción; para otras funciona mejor involucrarse de lleno en actividades, que les brinde sensación de logro. Incluso puede que para alguien funcione mejor una combinación de varias formas. Leer historias de otros que están logrando lo que nosotros nos hemos planteado como metas o ver una película con contenido transformacional, puede ser de mucha ayuda en el proceso. Se trata de aumentar las ganas y de considerar nuestras metas como algo valioso y posible de ser alcanzado.

 

¿Consideras que debemos pedir apoyo cuando hayan dificultades y por qué?

Rodearnos de personas con intereses o propósitos similares, formar parte de un grupo de apoyo o de lo que algunos llaman “grupo de mentes maestras”, contar con un mentor, un coach o un director espiritual, son algunas elementos claves que considero para el éxito en lo que nos proponemos, no sólo en caso de dificultad en el logro de nuestras metas. Y es que estoy convencido de que nada noble en esta vida se logra solo. Podemos y debemos considerar ayudar a otros a alcanzar sus metas y permitir que otros nos ayuden a que logremos las nuestras. No somos islas, ni superhéroes. Coexistimos con otros y en el logro de nuestros propósitos podemos contribuir a la realización de las vidas a nuestro alrededor.

¿Qué herramientas podemos usar cuando caigamos y nos sintamos desmotivados?

A mi modo de de ver, recordar el para qué nos planteamos las metas, recuperar nuestras ilusiones, las emociones que nos han impulsado a movernos y lo que esperábamos experimentar una vez hubiésemos logrado lo que nos hemos propuesto. Hay ciertamente momentos en que podremos experimentar desánimo, desaliento y llegar a pensar en que no somos merecedores de lograr nuestros propósitos. Es en esos momentos que, volver a centrarnos y revisar dónde estamos y hacia dónde queremos ir, nos puede servir de ayuda para avanzar. No hay nada malo en experimentar caídas, lo terrible es no hacer nada al respecto y usar las dificultades u obstáculos externos como excusas y justificación del no tomar acción alguna. Tengamos en cuenta que siempre es posible ponerse en camino de nuevo, replantear nuestras metas, acotarlas y brindar un nuevo sentido a las mismas. La experiencia de vida de cada uno, quizás nos confirme en esto que decimos aquí y es que realmente en la vida no existen fracasos, sólo resultados.

Feliz Año Nuevo 2018

¿Qué podemos hacer en esta temporada navideña para conectar con nuestros propósitos?

Muy sencillo, dejar ir lo que no funcionó ni funcionará ya más, al tiempo de agradecer por lo andado y todo lo logrado en este año que culmina. Celebrar los aprendizajes obtenidos, las nuevas ideas que tenemos anotadas en algún cuaderno o pusimos en práctica e incluso los eventos positivos que nos reafirmaron en nuestra experiencia, aun cuando no fueran parte de nuestras metas este año. También honrar a quienes nos ayudaron, de una u otra manera y todo aquello que nos acercó a nuestro propósito superior de ser nosotros mismos y de ser felices siéndolo.

Mensaje especial para los lectores de Pregón Latino.

Un ciclo termina, otro ciclo inicia, celebremos lo que ello significa. Hagámoslo junto a quienes nos rodean, no estamos solos en este viaje.